A cenar

En la cena


Placer de boca


sentado ante el plato en la mesa,

la noche ya se acerca

y el hambre ordena a las neuronas

que todo se ajuste para la cena.


La saliva juguetona

decora la lengua húmeda y golosa

mientras las orejas descansan sordas

a la espera de que suene la campana

en dos palabras.


A cenar.


Sonó

placer de oídos

estallando entre las sienes el ansia

en vendaval,

la boca aún no comió

y ya los dientes se ponen a rechinar,

el hambre es amarga savia

que se quiere asesinar

triturando a sus víctimas con furor,

sin compasión,

combate de un diente contra otro diente

en dentelladas sin perdón,

en el medio la vida se perdió

tristemente pagada con billetes.


Decoraciones,

la mataron y la decoraron en vivos colores

vistiéndola en orondos olores,

la vendieron y yo ya escuché,

la campana sonó y me excité.


Ya dejé de pensar, ya llegó.

¿El qué?


Lo siento, adiós.

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